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Manuel Gómez Naranjo. Con tecnología de Blogger.
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jueves, 9 de agosto de 2018
CRÍPTICA
Yo tomo una copa de
vino
y rememoro a una mujer críptica,
su olor lejano, sus estremecimientos
y
disfruto mi incompletud
Críptica,
hermética, remota
como los horizontes
como las memorias
delirantes de los enajenados,
indescifrable,
lejana y aérea como una estrella
iluminada.
Escondida en los
abrojos emerge la rosa rumorosa
para llenar los
campos de fragancia
y seducir, sin
proponérselo, a las piedras polvorientas,
al rocío
subrepticio que se anida en la hojas marchitas,
a las luciérnagas
que estallan en las noches abruptas.
La mujer que se
desplaza como si el mundo fuera suyo,
y sus pisadas
tantanes litúrgicos
que fagocitan el
miedo y las sombras
y sus panales
abrevaderos dulces
que espantan los
desasosiegos.
Indescifrable y
hermética
deja entrever los
jirones de emociones extrañas
que se cuelan como
polizones bordeando sus empalizadas
que provocan
estremecimientos olvidados y cautivos,
críptica como los
textos sagrados,
hermética como las
verdades absolutas.
La mujer tormenta
que derrumba murallas y cimientos
que se cuela por
los umbrales de los sueños
y asusta a mis
mariposas amarillas
que no saben qué
hacer a las siete de la tarde
cuando, ella, se
escapa bajo el manto de la noche
y me deja
devastado.
Manuel
Gómez Naranjo
CCs,
18/08/09
Etiquetas:
POEMAS
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