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@Mangoz53
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Manuel Gómez Naranjo. Con tecnología de Blogger.
Acerca de mí
jueves, 22 de diciembre de 2016
Mi hijo tiene una sonrisa
como una fiesta entera
tal es la felicidad que nos procura
su madre es un vientre perpetuo
de amor y de lisonjas
que alimenta sus ensoñaciones
su lujuria de vida
su gula de presencias.
Alza sus manos hacia mí
como palomas limpias
que aletean temblorosas
frente a mis ojos anhelando los grandes sueños
de niño diminuto: Mingos, pelotas y chupetas.
Mi hijo me mira
con sus grandes ojos
me acaricia con sus ojos redondos
me mira y me desplomo
en un charco de ternura.
Me mira y me convierto
en pulsión
en pluma
en trémulo fragor
de luz de luna.
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Construye sus discursos
mordiendo las palabras
como trozos de manzana;
sus palabras trepan por las paredes
de mis miedos escarpados
me sepultan bajo sus formidables
argumentos onomatopéyicos
para luego
estrellarme: volverme luminoso y aéreo.
Mi hijo camina
con sus piececitos desnudos;
sus pasos resolutos
son mariposas amarillas
que palpan los pliegues de mi corazón,
son pétalos de rosas
que caen sobre mi otoño
sobre las tardes de mi vida.
Camina sobre un mundo
recién estrenado
con la inocencia de que no hay desiertos
sino flores.
Mi hijo se empina sobre las colinas
dolorosas de la tradición
y emerge luminoso y feliz.
Todos los puertos serán su horizonte.
Papá (Manuel)
14
de marzo de 2007
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Etiquetas:
POEMAS
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